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viernes, 22 de julio de 2016

LA COVA DEL DRAC

 Laura Climent. "Cova del Drac"  (Oleo. Oil)

Casi todas las ciudades de montaña tienen su leyenda de dragones y princesas.
Terrassa no es una excepción.

El otro día y con motivo de la Festa Major de esta ciudad le explicaba a Angela la leyenda de la Cova del Drac, mostrándole este cuadro que pinté ya hace unos años.
La Cova del Drac es una formación rocosa del macizo de Sant Llorens del Munt, de considerables dimensiones,  lugar de encuentro de excursionistas y escaladores, apenas visible desde el lado sur de la montaña y donde se ubica la "residencia" de tan legendario personaje.
No es extraño que esta piedra de granito de forma tan particular se preste a toda clase de conjeturas misteriosas. Así que ya me vi repitiendo la historia  varias veces y respondiendo a toda clase de preguntas para desmitificar el personaje toscamente representado en los festejos populares.

Foto: Laura Climent.

La verdad es que este "monstruo", rodeado de cabezudos, gigantes,  bastoners y amenizado tras la multitud por el fondo musical del delicioso sonido de la cobla,  forma parte de uno de los entrañables atractivos del inicio de las vacaciones.

jueves, 30 de julio de 2009

RITUAL PARA CONCRETAR UNA CITA

Laura Climent. "Gladiolos blancos". (Acuarela).

De "La bruja, conjuros y rituales":

"Materiales: 3 gladiolos blancos sin tallo, una vela blanca flotante, una copa, incienso de rosas, un trozo de papel blanco sin líneas, papel de seda blanco.

Se forma un triángulo con los gladiolos y en medio se coloca la copa con la vela prendida. Escribe el nombre de la persona que te atrae, agregándole: "Yo (tu nombre) invoco a las fuerzas del amor para que se concrete esta cita". El papel con la invocación irá debajo de la copa. Este ritual lo harás un viernes por ser el día de Venus. Al día siguiente guarda los gladiolos y la invocación envueltos en papel de seda hasta que se de la cita..."

Nota: Si este blog no se actualiza en unos días, es que da resultado.

jueves, 16 de julio de 2009

HELIANTHUS ANNUS

Laura Climent. "Tres girasoles". (Acuarela).

En un reportaje de TV vi como una florista de Las Ramblas preparaba un ramo de girasoles, dispuestos en vertical, como la imágen que he querido recordar con esta composición.

El girasol ya se cultivaba 1000 años a.C., pero los españoles lo trajeron de América, introduciéndolo en Europa en el s. XVI.
Su orígen, como el de tantas plantas, se atribuye a una leyenda. En esta caso una leyenda guaraní, que sucedió a orillas del Paraná.
En ella se narra como la hija del jefe de una tribu, que tenía consagrada su vida a la adoración del dios Sol, se negó por este motivo a casarse con el jefe de otra población vecina. El desdeñado pretendiente, juró vengarse y consiguió que los rayos del sol calcinaran la población de la joven, salvándose solamente un espacio donde nació una esbelta planta con una dorada flor, la cual estaría destinada para siempre a seguir con su corola la treyectoria del astro rey.

En este esquemático resumen se idealiza el nacimiento de una planta, destinada a ser fuente de energía, alimento, combustible y ornamento durante milenios.

viernes, 29 de mayo de 2009

LEYENDAS DE AMAPOLAS

Laura Climent. "Efímeras amapolas".

Esta temporada los meteorólogos nos han mostrado fotos de campos de amapolas hasta la saciedad. Y es que éste, ha sido de los años generosos en extensión de esta flor. Y yo, como cada primavera, no me resisto a hacerle mi homenaje.

Cuenta la leyenda que las ampolas nacieron en las guerras napoleónicas, por la sangre de los soldados muertos en la batalla de Waterloo, pero después se ha aplicado este mismo orígen a las dos guerras mundiales. Así Gran Bretaña y otros paises europeos la ostentan como emblema en su vestimenta en algunas conmemoraciones. Parece que esta tradición está sacada del poema que el escritor canadiense John McCrae publicó en 1915: ..."En los campos de Flandes donde florecen las amapolas, entre cruces y cruces a solas...".

Menos dramática es su aplicación como símbolo del sueño.
También se dice que sus semillas esparcidas en la comida de la persona amada hacen caer a ésta irremisiblemente rendida a los encantos de quien las utiliza.
(Lo que no dice la tradición es qué clase de semillas de amapola ni qué cantidad, porque tal vez el objeto del deseo queda tan aturdido que es incapaz de defenderse).