Al margen de los acontecimientos cotidianos, pintar flores es siempre una tarea versátil. Aunque parezca repetitiva.
Los pintores orientales tienen una sensibilidad para mi muy atractiva. Así que ví unas rosas de este pintor indonesio que me llamaron la atención y cogí la idea.
Es evidente que cada cual tiene su personalidad y no da muy buen resultado intentar imitar algo que nace en la mente de otra persona...
Pero ¡qué caramba! ¿No se han hecho mil versiones de La Gioconda y con diferente fortuna?