Mostrando entradas con la etiqueta madreselva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madreselva. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de agosto de 2010

OPERACION BIKINI

Laura Climent. "Madreselva". (Acuarela).
Un poco tardía. Pero ya que es ahora cuando esta enredadera está en su apogeo estival, el delicioso aroma de sus flores puede ayudarnos en este cometido.
Transcribo un pasaje hallado en Internet:
"Sorprendentemente la exhuberante dulzura de la madreselva puede ayudarnos a perder peso.
Recoge una o dos ramas floridas de la madreselva, dando las gracias a la planta. Ponlas en un jarrón con agua. Quedate de pié o sentada delante de las flores y visualizate con el aspecto que tendrás después de perder peso. Intensifica la visualización y aspira el olor de la madreselva. Cada vez que sientas tentación de arruinar tu dieta o de evitar tus ejercicios, acude una vez mas a estas flores y embriagate de su aroma, su aspecto y... haz memoria".
(Seguramente funciona también con otras plantas).

lunes, 27 de julio de 2009

LONICERA JAPONICA

Laura Climent. "Madreselva". (Tinta china y acuarela).

Otra joya de las noches de verano en cuanto al aroma es la madreselva.
Lo difícil es llevar al papel la sutileza de sus flores en forma de entrecruzados arabescos y enormes estambres, porque tampoco he encontrado muchos referentes de los que tomar ideas.
Así que me he inventado este dibujo un tanto "sui generis", que ha salido de la contemplación de un grupo de estas frágiles inflorescencias.

Y como siempre, una referencia a su origen:
El nombre "Lonicera" fué usado por primera vez por Linneo en el 1753 en honor del botánico Lonitzer (1528-1586).
Su origen parece ser europeo y la verdad es que se adapta muy bien al sur de este continente, utilizándose para cobertura de vallas ya que alcanza muchos metros de longitud, hasta el punto de que se puede considerar invasiva. También se halla estado silvestre.
De sus cualidades medicinales se puede decir mucho. Afortunadamente, porque todavía recuerdo cuando de niños, arrancándo la flor del cáliz, absorbiamos su néctar.
¡No debe ir mal!